sábado, 20 de agosto de 2016

Cuarta elucubración: La dimensión estética de la mirada: leer la mirada como acontecimiento estético (o algo menos poético, ¿por qué la mirada es tan importante para mí?)



Soledad: una dulce ausencia de miradas.
— Milan Kundera 


Esta semana, decidí escribir sobre un asunto que me inquieta y es: ¿por qué no mirar a quien nos habla a los ojos? (Bueno, no nos tiene que hablar, solo mirar a los ojos sin por qué) y ¿por qué la mirada es tan importante para mí?.  Alguien  quien quise mucho me dijo que no me miraba a los ojos, porque era muy tímido y penoso, yo le dije: "está bien si no me miras, pero yo siempre buscaré tus ojos". ¿Por qué?; pues, me encanta la mirada de la gente, para mí la mirada es la encarnación de la sinceridad y de los verdaderos sentimientos de cada persona, creo que si miráramos  más a los ojos comprenderíamos mejor al otro y, así a  la naturaleza humana. No obstante, el "pero" aparece aquí, por lo general no miramos al otro, porque nos sentimos incómodos, o porque hay algo en la persona que simplemente no nos es grato o nos causa rechazo, aunque hay personas masoquistas (como yo) que siempre intentan mirar a quien tienen al frente, sin importar si no se quiere a la persona, o si esta causa temor , inquietud en uno.

Y por querer cruzar de ese camino enigmático que es la mirada , he tenido la oportunidad de enfrentarme a  caminos llenos de beatitud (al mirar a quienes más he querido) y también, a caminos espinosos y austeros ( al mirar a las personas que me han mostrado perfidia en sus ojos), pero el caso es que la experiencia de mirar siempre trae percepciones de las personas como: "este sí es malgeniado", "qué ternura de mirada", "ese se ve que es más goloso, con esa manera de mirar...", "esta sí es creída"... Y así podría seguir dando ejemplos de lo que se puede percibir en una mirada.

Ahora bien, en la clase del jueves 18 de Agosto, el profe expresó algo que me impactó: "tocar con la mirada", creo que no hay mejor expresión para ejemplificar lo que siempre intento hacer mirando al otro, no solo  intento leer su estado de ánimo, o el trasnocho que se gesta en las ojeras por una larga noche de desvelo por hacer el trabajo de X maestro, no solo para ver si sí me está diciendo la verdad, porque si me quita la mirada diciéndome algo importante, es sospechoso, no es solo para leer tribulación o dicha en los ojos del otro, es más un asunto de mirar al otro para tocarlo con la mirada, transgredir las fibras de lo más íntimo del otro a través de ese contacto tan estrecho que se produce cuando unos ojos distraídos se encuentran en medio de una multitud que no dice nada, y en ese momento, en el que las miradas se encuentran, algo estalla, el mundo te dice algo, porque te has encontrado a tu amigo, a tu compañero, a tu pareja, a tu maestro, a alguien que carga con su mundo y su vivencia y comparte algo contigo. Pero, también hay momentos en los que te encuentras a alguien que te rompió el alma, te decepcionó, te hizo sufrir, y por razones del azar, cruzan miradas, ahí estalla otra cosa: estalla el dolor, estalla la vergüenza, estalla el remordimiento y hay algo en uno que se siente indigno de ser mirado o uno siente que es indigno mirar a quien lo lastimó a uno.

Para no hacer esto tan largo, mirar al otro es importante para mí, porque lo hago sentir importante, escuchado, apoyado y en el mirar también entra la habilidad del saber escuchar, porque si uno mira al otro, más sencillo va a ser seguir su discurso y leer su intencionalidad, adicional a esto, hay situaciones en las que la mirada se convierte en un acontecimiento estético, porque en el instante en las que ellas convergen en un escenario, en un momento y situación especial, uno puede ver que el mundo adquiere un sentido puro, relevante y ver una imagen insondable en la retina del otro hace que uno se conmueva y se siente a pensar en la profundidad de la existencia y la belleza de cada cosa.

Tal vez ustedes piensen que escribí muchas "marihuanadas" o que me inspiré de más, pero miren al otro y sientan al otro desde lo que sus ojos transmiten y dan para leer.




Hay miradas insondables

Hay miradas que producen ternura

Hay miradas que dan paz

Hay miradas jocosas, pero que muestran tesura


Y hay miradas que dan miedo, pero que retan.

Entonces, mi consejo final es: miren, miren al otro, léanlo a través de la mirada, exploren lo que cada uno guarda cuando se da ese acercamiento de mundos, de dos respiraciones que se encuentran por casualidad y tejen un diálogo insípido o nutrido en derredor de esta lucha absurda y conmovedora que es la vida. 

2 comentarios:

  1. Mmmm… Reconozco a Tatiana y a Felipe pero no me logro identificar las otras miradas.
    Con las miradas no solo se ve a otras personas, se puede analizar otro tipo de cosas. Por ejemplo, que tu texto está elaborado con inspiración.

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    Respuestas
    1. La primera es de un amigo de Caro, la segunda de un amigo mío de Argentina que se llama Fernando, y la última es de Esbelis, un amigo de Venezuela.

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