Cuando uno escribe o intenta escribir, el sentimiento más común y natural es el de la frustración, debido a que hacer que las ideas de uno se vuelvan verbo es cosa espinosa, en especial cuando se escribe desde lo imprevisto, sin plan, "sin vaselina", y lo peor, sin inspiración. Pero, ¿qué es la inspiración?, ¿cómo inspirarse?, ¿por qué es importante inspirarse?, y ¿por qué es tan frustrante no inspirarse?, ¿la frustración puede ser una forma de inspiración para escribir? (como le sucede a la autora de este blog)
Bueno, ya postulé muchos interrogantes, ahora hay que darles alguna respuesta:
Alguna vez leí en Soy un gato (sí ,ese libro de nuevo) que la inspiración era la forma en que los poetas disfrazaban su locura, su maña de nombrar las cosas con otras palabras y de montar cierta "conspiración lírica" para engañarse de sus problemas mentales, o algo más textual : "La inspiración no es más que una especie de locura pasajera y, precisamente, por su condición de pasajera es por lo que muchos poetas han logrado no acabar con sus huesos en el manicomio". Ahora bien, Sōseki pudo haber sido algo radical, pero, aquí otro punto de vista de uno de los grandes filósofos de la Antigua Grecia, quien también trató el tema de la inspiración. Platón catalogaba a la inspiración como "locura divina", algo que los dioses le otorgaban al hombre para que fuera más allá, para que pudiera apreciar la divinidad y desarrollar bellas poesías. En cierto modo, la inspiración puede verse como una especie de locura mañosa, o "un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos"como decía Rimbaud, también, como un viento tipo rosa de Guadalupe que lo atraviesa a uno y le da fuerzas para desgarrarse en el papel, una locura que, a pesar del estado de ánimo, se recibe de buena manera, y es hasta placentera.
Y, entonces, ¿cómo se inspira uno?
Mucha gente para poder escribir utiliza drogas de diversa índole y, pues yo no lo he hecho, pero me imagino que después de semejante viaje, uno debe volver renovado e inspirado, con ganas de romper el papel a lapicerazos o con muchas ganas de comer y luego ponerse a hacer lo anterior. También, algunos literatos y filósofos recurrían a dar un paseo, algunos se embriagaban hasta el cansancio, y otros caían en las garras de la perfidia o el desamor y así desataba la locura creadora. O, otros individuos con una gran virtud, escriben de la manera más sencilla: se plantan frente al papel y hacen de las suyas, eso es talento, uno muy único y pocas veces se encuentran individuos con tanta fecundidad para las ideas.
¿Por qué eso de inspirarse?
Porque, como la mayoría de cosas en la vida, siempre es bueno hacer las cosas con pasión, con voluntad creadora, pues no hay nada más tedioso que verse coaccionado por algo que uno no desea hacer, pero que de todas maneras uno hace, porque la vida es menesterosa y cuando toca, toca. Aunque, aquí viene lo que me inquieta, que a partir de ese "no puedo escribir", o "no me sale", uno puede darle vida a las ideas, y hacer algo medio bueno, porque cuando uno se frustra, reflexiona, y ese reflexionar lleva a proponer nuevos horizontes de sentido en donde las palabras fluyen para escribir un blog para una materia de 3 créditos, 3 días de la semana, llamada Naturaleza de las áreas. Y creo que ya me "inspiré" mucho, lo que les puedo decir en esta entrada, mis queridos lectores, es que busquen la inspiración y el deseo de escribir en las cosas más cercanas a ustedes: la sonrisa de la madre, una buena sonata, una comida deliciosa, una charla con alguien que no veían hace mucho, vivan conscientes y no dejen que la monotonía los ciegue. (Y escriban sin por qué, porque vivir es sin porqué como decía el muy citado Jorge Larrosa).
Y, entonces, ¿cómo se inspira uno?
Mucha gente para poder escribir utiliza drogas de diversa índole y, pues yo no lo he hecho, pero me imagino que después de semejante viaje, uno debe volver renovado e inspirado, con ganas de romper el papel a lapicerazos o con muchas ganas de comer y luego ponerse a hacer lo anterior. También, algunos literatos y filósofos recurrían a dar un paseo, algunos se embriagaban hasta el cansancio, y otros caían en las garras de la perfidia o el desamor y así desataba la locura creadora. O, otros individuos con una gran virtud, escriben de la manera más sencilla: se plantan frente al papel y hacen de las suyas, eso es talento, uno muy único y pocas veces se encuentran individuos con tanta fecundidad para las ideas.
¿Por qué eso de inspirarse?
Porque, como la mayoría de cosas en la vida, siempre es bueno hacer las cosas con pasión, con voluntad creadora, pues no hay nada más tedioso que verse coaccionado por algo que uno no desea hacer, pero que de todas maneras uno hace, porque la vida es menesterosa y cuando toca, toca. Aunque, aquí viene lo que me inquieta, que a partir de ese "no puedo escribir", o "no me sale", uno puede darle vida a las ideas, y hacer algo medio bueno, porque cuando uno se frustra, reflexiona, y ese reflexionar lleva a proponer nuevos horizontes de sentido en donde las palabras fluyen para escribir un blog para una materia de 3 créditos, 3 días de la semana, llamada Naturaleza de las áreas. Y creo que ya me "inspiré" mucho, lo que les puedo decir en esta entrada, mis queridos lectores, es que busquen la inspiración y el deseo de escribir en las cosas más cercanas a ustedes: la sonrisa de la madre, una buena sonata, una comida deliciosa, una charla con alguien que no veían hace mucho, vivan conscientes y no dejen que la monotonía los ciegue. (Y escriban sin por qué, porque vivir es sin porqué como decía el muy citado Jorge Larrosa).
Cuando uno no se inspira, termina escribiendo algo que no lleva el espíritu de la persona. La acción de escribir sin inspiración es peor que la de no escribir, pues la persona podría verá la escritura como algo aburridor y sin sentido. Resalto la pertinencia de este artículo en tu blog, pues eres maestra y sé que más que poner a tus estudiantes a escribir, buscaras hacer que quieran escribir.
ResponderBorrarEl mensaje tan bonito de que das es decorado con tu escritura tan bonita, ademas.