"El pasado está escrito en la memoria y el futuro está presente en el deseo"
—Carlos Fuentes
Esta semana tuve que ir a Junín con la playa, en pleno centro, por cuestiones académicas. No sabía ni cómo llegar al lugar, pero, contaba con mis compañeros quienes están terminando la carrera de arquitectura, y mientras andábamos por el Parque Berrío, ellos hablaban del centro hace unos años, de los edificios, su construcción, sus funciones, etc. Y de historia en historia, llegamos a Junín, un pasaje del cual ya había escuchado, pues un amigo me hablaba mucho del olvidado Teatro Junín, y me decía que a él le hubiera gustaba estar allí, en las obras de teatro, en las presentaciones de las orquestas, ir al cine de esos tiempos, y otras cosas que me generaron curiosidad y así encontré imágenes muy bellas de aquel teatro en Internet, quedé sorprendida por el hecho de que Medellín , por algunas décadas, tuvo aquella imponente y hermosa construcción:
Este teatro fue construido en 1924 por un arquitecto belga llamado Agustín Goovaerts, y podía albergar a 4.200 personas, llegó a ser, en su tiempo, uno de los 4 teatros más grandes del mundo, y fue escenario de múltiples acontecimientos de índole político, cultural, artístico y musical, pero fue derrumbado en 1967 para construir el edificio Coltejer.
Cartel de presentación de una obra de teatro.
Ya en Junín, pude observar la dinámica del lugar: gente yendo y viniendo de un lugar a otro, casi siempre de afán, uno que otro viejito sentado, ya sea con un periódico en las manos, u observando a la gente con cierta nostalgia en la mirada, también, pude ver que en el lugar había muchos puestos de flores, negocios de artesanías y lugares para comer, entre ellos el Salón Versalles y la repostería Astor, lugares tradicionales, que en otros tiempos albergaban a celebridades, artistas y escritores, como el reconocido escritor antioqueño Manuel Mejía Vallejo, quien escribió Aire de tango en el segundo piso del salón, y los nadaístas, quienes se reunían allí para hacer sus tertulias.
Así, mientras observaba y escuchaba a mis compañeros hablar sobre el Junín viejo y el Junín moderno, pensaba en como sería "juniniar" en los años 60/70, en ser fotografiada por los fotocineros, quienes se dedicaban a tomar fotos a los transeúntes, por lo general desprevenidos, para ganarse unos pesos:
Y también, ver a los muchachos y tomar un helado en alguna de sus famosas heladerías, pues Junín era un lugar de encuentro, de reunión, movía a mucha gente y solía ser muy seguro, era prácticamente un centro comercial al aire libre. Por otro lado, algo que me llamó la atención fue cuando mis amigos dijeron que la gente sentía la pérdida del Teatro Junín como una herida permanente, pues este lugar promovía movimientos culturales y un lugar de encuentro para muchos poder disfrutar de las artes, ya que esto quedó en el aire, pues no se construyó o se reemplazó el lugar por otro que promoviera las artes y la cultura de la manera que lo hacia el Teatro. Esto fue lo que quedó de él:
Y se convirtió en esto:
El primer rascacielos del país.
Al ver esas imágenes, se siente cierta nostalgia y la imaginación vuela a los parajes de una ciudad en crecimiento, con jovencitas en bellos vestidos, y jóvenes con pantalones de paño y sombrero que les sonreían coquetamente, las madres con sus niños de la mano, dando un paseo y comprando una muda de ropa nueva, o cachivaches diversos, las parejas caminando a la función de una película americana o al teatro, las familias dando un paseo, y los autos yendo y viniendo a los lados, porque Junín apenas se peatonalizó en los años ochenta, en fin, hoy Junín es otra cosa, hay más comercio que cultura y ya no hay muchachos mirando a su próxima novia o muchachas en bellos vestidos arrojando miradas por ahí, o madres con sus niños comiendo un helado. Ya no hay teatros, ya no hay cafés, ya la gente pasa por Junín y no se queda, pero así son las cosas, cambian para mejor o peor, saber qué pasó en esta situación: depende de dónde se mire.








Es triste como la tradición del país, lo que se puede rescatar de la cultura, se pierda por culpa del ¨Progreso¨.
ResponderBorrarMe hace preguntar cuál es la dirección que recorre este progreso ¿Hacia adelante, o quizá hacia atrás?
Sería un tema muy interesante para tratar con tus estudiantes, de intentar traer de vuelta el lugar en la mente de algunos. Un docente no sabe a quién le da clase y nadie sabe que… De pronto el lugar renazca en un sitio distinto.